Gustavo Arango Toro
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Gustavo Arango Toro

Profesor de Literatura Latinoamericana de la Universidad del Estado de Nueva York (Oneonta). Fue editor del suplemento literario del diario El Universal, de Cartagena, y recibió el premio Simón Bolívar de Periodismo 1992. Autor, entre otros libros, de la novela “El origen del mundo” (Premio Bicentenario de Novela 2010, Ediciones B México) y “Un ramo de nomeolvides: García Márquez en El Universal”.
 

/ Gustavo Arango
Con tres frases Dylan destruyó todo el montaje de la industria editorial y se encargó de recordarnos que el impacto de una obra –una canción, una novela, un epigrama–, si es auténtico, es un milagro secreto en el corazón de quien la acoge

/ Gustavo Arango
Tal vez la vida no nos alcance para entender lo que ocurrió en el Atanasio Girardot la noche en que debía disputarse una final de campeonato. Algo me dice que esa noche también honrábamos los muertos que ha dejado esa monstruosa virtud que conocemos como “la verraquera paisa”

/ Gustavo Arango
La oposición ignora que cada vez que lo menciona lo legitima; que toda la energía que se invierte en prestarle atención y reaccionar a lo que dice o hace es una manera de darle poder sobre nuestras vidas

/ Gustavo Arango
Inglaterra, Colombia o Estados Unidos han decidido suicidarse. Cuando se pierde el sentido del valor de la vida, cuando sentimos que nuestras condiciones son miserables, nuestros actos los dicta una curiosa voluntad de mandarlo todo al carajo

/ Gustavo Arango
El Premio es una inyección de vitalidad para una institución moribunda. Podría decirse que el Nobel necesita más a Dylan que Dylan a ese premio desprestigiado. Por eso es tan hermoso e interesante el silencio del ganador

/ Gustavo Arango
Pasé el resto de mi vida queriendo descubrir el rostro esquivo y luminoso del verdadero amor. Cuesta admitir que uno nunca estuvo enamorado o que confundió lo que sentía o que no estaba preparado o que las ganas de sentir lo obligaron a convencerse de que amaba

/ Gustavo Arango
Don Ramón de Zubiría decía que la biblioteca no es solamente aquellos libros con los que uno quiere vivir –los que ayudan a vivir–; hay algo que hemos olvidado: los libros nos ayudan a bien morir

/ Gustavo Arango
Si quieres lograr algo, quédate callado; de lo contrario los otros querrán impedir que lo logres o arruinártelo. Oculta, oculta, oculta a como dé lugar, si quieres que nadie se interponga entre tú y el cumplimiento de tus deseos

/ Gustavo Arango
Somos cursis, patéticos, somos niños que lloran, que piden ser amados, que frente al abandono reaccionan con ira o con dolor. Todo eso lo sabía muy bien Juan Gabriel, ese juglar que acaba de dejarnos

/ Gustavo Arango
Muchos torcieron el cuello, indignados o perdonavidas, en dirección a la muchacha. La explosión de entusiasmo sería perdonable en una niña, pero a su edad parecía cruzar el límite del decoro

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