LA TIERRA
icono-tubeicono-faceicono-twitericono-instagranCONTACTOUBICACIN
Publicidad
 
Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter
 

Mala época para la fauna silvestre

 

Estamos en puesto de honor como traficantes de flora y fauna

 

Cuando el último animal de una especie desaparece, desaparece con él toda una historia. Jamás volverá a surgir o podrá ser resucitado, porque cuando una especie se extingue termina dramáticamente una aventura de la vida”: Pasaporte a la Biodiversidad.

El tráfico de fauna y flora es una actividad que ha acompañado al hombre desde los inicios de la civilización, pero en las últimas décadas ha aumentado de una manera dramática hasta el punto de mover un millonario comercio mundial. A finales del siglo pasado la Interpol, organismo de cooperación entre las autoridades policiales del mundo, dio a conocer que el tráfico de vida silvestre había alcanzado un segundo lugar entre los comercios ilegales, luego del narcotráfico, superando incluso al de armas.

 
 

Cada año sus ventas producen más de 17 mil millones de dólares repartidos entre fauna y maderas de los bosques tropicales. Es el valor de unos 40 mil primates, 1 millón de orquídeas, 3 millones de aves, 10 millones de reptiles, 15 millones de mamíferos, 350 millones de peces y miles de toneladas de maderas exóticas. Si a esto se suma la tala de bosques y selvas, que en Colombia significa la pérdida de una hectárea cada seis minutos, junto con la vida vegetal y animal que allí existió, el panorama a nivel mundial y nacional, no puede ser más preocupante.

Estamos orgullosos de ocupar uno de los primeros puestos entre los países con mayor biodiversidad, pero poco se dice que también estamos en puesto de honor como traficantes de flora y fauna. Algunos hablan de un problema cultural, de una tradición o de una necesidad de compañía; otros piensan que el único responsable es el traficante, pero detrás de él hay una larga y organizada cadena compuesta por cazadores, recolectores, acopiadores, transportadores, comerciantes minoristas o mayoristas, empresarios, funcionarios corruptos, exportadores, importadores y el público consumidor. Destacando que el negocio se sostiene mientras haya compradores.

¿Por qué nos consideramos con derecho a negarle a un ser vivo la oportunidad de mantener sus condiciones de vida natural? Estamos seguros de que cuando satisfacemos el capricho de un niño al comprarle una tortuga, un ave o cualquier otra especie silvestre, no le contamos cómo los cazan sacándolos de su hábitat, los transportan escondidos en cajas, valijas, termos o tubos; son drogados, atados, embalados sin ventilación y a oscuras, de tal manera que un alto porcentaje de ellos muere por asfixia, pérdida de sangre o ahogados en su propio vómito y orina. ¿Qué diremos entonces de un adulto que lo hace? ¿Sabrá de la amenaza de la disminución de las especies y de su extinción, el sufrimiento de los animales fuera de su ambiente, la posibilidad de convertirse en transmisores de enfermedades a las personas...?

Valdrá la pena pensar ahora que llega el período de vacaciones, se multiplican los viajes por carretera y los vendedores de animales silvestres, si en realidad es justo hacernos cómplices de un comercio que afecta el medio ambiente y sus seres vivos.

* Director Editorial Agenda del Mar

 
 
 
 

Mes de regalos

Crecen los montones de basura

Estamos en la época de los regalos, las fiestas y la multiplicación de la basura. Existe una competencia por ‘presentar mejor’ y esto significa más cajas, papel de cobertura, moños y cintas; todo lo que nuestra imaginación cree y lo que observemos en la televisión, los plegables, las revistas o consideremos digno de imitar. Resultado, crecen los montones de basura y se aumenta el trabajo de los responsables del aseo.

Estamos en el mejor momento para responder a la pregunta que nos hacen las autoridades de la ciudad: “¿Cuál es tu papel?”, con acciones concretas que respondan: ¡Ser limpios con Medellín! Para hacerlo debemos conocer el significado de preciclar, un término que significa ‘pensar antes que comprar’, darnos cuenta que alrededor de un 40% de lo adquirido son basura, empaques y envases que solo sirven para aumentar precios y residuos. Con ello estaríamos ganando nosotros y sobre todo nuestro planeta.

“Preciclar es pensar que la historia de las cosas no se acaba cuando las botamos a la basura, y ahí tampoco acaba nuestra responsabilidad”.

Polita Gonçalvez.

 
 
 
 

Una mención merecida

 

Premio Alejandro Ángel Escobar

 
Juan Darío Restrepo Ángel, investigador del departamento de Geología de la universidad Eafit, y su grupo, recibieron la mención del Premio Alejandro Ángel Escobar en la modalidad de Ciencias Exactas y Naturales, por su estudio “La Erosión en el río Magdalena 1970-2000”.
 
 

 

Las aves y las laderas urbanizadas

 

La alteración ambiental no solo significa desaparición de especies

 

En el libro de amplia difusión local “Aves del Valle de Aburrá” señalamos que ha desaparecido un veinte por ciento de las especies, basándonos en los registros válidos (respaldados por especímenes colectados en el valle). En este ensayo vamos a permitirnos la libertad de extrapolar la distribución de algunas especies que nunca fueron registradas en el valle (y que hoy por supuesto no existen) pero que debieron existir a juzgar por la cercanía y la similitud ambiental de otras poblaciones registradas en la Cordillera Central, asumiendo que no aparecen registradas en el valle solo porque nunca se hizo en el pasado un inventario sistemático de ninguna región en Colombia.

 
 

Una primera etapa importante en esta historia está constituida por la ocupación del valle antes de la llegada de los europeos a América. Está bien documentada la existencia de numerosos asentamientos humanos en esta parte central de Antioquia. Si los hábitos alimenticios de los indígenas que sobrevivieron a la colonización no se han modificado demasiado, podemos asumir que en el pasado gustaban de cazar y consumir toda clase de animales hasta tamaños tan pequeños como las larvas de los gorgojos de la madera y que por tanto las especies de mayor tamaño debieron ser cazadas hasta producir una disminución crítica de sus poblaciones. Este debió ser el caso del Tinamú Montañero, del cual todavía se encuentra una población en la parte alta del valle, pero su pariente el Tinamú Leonado parece no haber soportado la presión y se extinguió localmente. La Pava Negra probablemente existió en el valle y también desapareció como resultado de la presión cinegética.

La posterior colonización del valle produjo el establecimiento de fincas en las laderas y un uso muy intenso de los terrenos en las cercanías de los poblados. Sumada a la caza, la desaparición de los bosques llevó a la extinción algunas especies que habían logrado sobrevivir hasta ese momento. Fue así como se desvanecieron localmente el Caracolero Piquiganchudo, el Halcón-montés Pajarero, la Paloma Colorada, el Perico Frentirrojo, la Cotorra Oscura, el Tucancito Colirrojo, la Oropéndola Variable y el Turpial Montañero. Otras especies lograron sobrevivir en las partes más altas en poblaciones muy bajas y localizadas, como el Azor Cordillerano, la Perdiz Colorada, la Paloma Collareja, el Terlaque Pechizaul, el Carpintero Gigante, la Urraca Collareja y el Cacique Candela.

Menos notable debido a su pequeño tamaño fue la desaparición de numerosas especies de pájaros insectívoros del sotobosque perteneciente a los grupos de los trepatroncos, de los horneros y chamicero, de los hormigueros y tororois y de los atrapamoscas. También se fueron con el bosque muchas especies de colibríes, como el Ermitaño Verde, el Colibrí de Buffon, el Colibrí Piquicuña y el Rumbito Diminuto, y tangarás como la Tangará Verdiplata, la Tangará Coronada, la Tangará Nuquidorada, la Tangará Pecosa y el Musguerito Gorgiamarillo.

La última etapa está caracterizada por un vertiginoso crecimiento urbano y sus secuelas, entre otras, un denso tráfico vehicular, ruido y contaminación, que reducen los espacios naturales o verdes y aislan en todo sentido a las poblaciones remanentes de aves disminuyendo sus posibilidades de supervivencia.

La alteración ambiental no solo significa desaparición de especies, sino también la irrupción local por parte de algunas oportunistas que saben sacar partido de los espacios abiertos por el hombre, como el Chamón Común, el Cucarachero Común, el Bichofué y la Torcaza Nagüiblanca, y la introducción directa de otras por parte de este, como la Paloma Doméstica y el Perico Carisucio.

 
 
 
 

La limpieza submarina

 

Una experiencia de vida

 
 

Se me hacía extraño y algo imposible ir a limpiar las playas y el mar de las costas de mi país. Contenta acepté el reto no solo de cubrir el evento como comunicadora de Agenda del Mar, sino también de participar en esta jornada de limpieza que lleva 10 años de existencia.

Por primera vez la jornada se realizaba simultáneamente en Barranquilla, Santa Marta y Cartagena y mi escenario fue este último e Islas del Rosario.

Aunque no soy buzo, tuve la oportunidad de acompañar a uno de los grupos en lancha y ayudarles en la labor de recibir aquello que encontraban. Mi sorpresa comenzó cuando vi que del mar comenzaron a sacar una jaula oxidada, llantas, zapatos, material de construcción, tubos de pvc, entre otros, y esta sorpresa se completó cuando al llegar al muelle se calculó entre todos los grupos 1,2 toneladas de basura, más la limpieza en playas donde se recogieron 421.7 kilos. Entre Cartagena, Santa Marta y Barranquilla recogieron 6 toneladas.

Hoy no solo he reafirmado una conciencia y amor por el mar sino también por desarrollar y perfeccionar en mí el compromiso que supuestamente todos debemos tener por la naturaleza, cuidarla y respetarla.

Más que haber participado en un evento que se realiza desde hace 21 años en el mundo y 10 en Colombia, queda en mí la satisfacción de haber contribuido desde mi quehacer a generar conciencia y a educar con el ejemplo a la próxima generación.

Comunicadora Agenda del Mar

 
 
 
     
 

El Fenómeno del Niño

 

Inundaciones en vastas zonas áridas y sequías en las zonas que normalmente están bien drenadas

 
 

El niño es el término generalmente utilizado para describir la aparición, de tiempo en tiempo, de aguas superficiales más cálidas de lo normal, en el Pacífico tropical central y oriental, frente a las costas del norte de Perú, Ecuador y el sur de Colombia desplazando las aguas frías de la Corriente de Humboldt. El fenómeno climatológico fue bautizado con el nombre de el Niño por pescadores peruanos de Paita, que en el siglo 19 lo detectaron por primera vez, en vísperas de la celebración de las Fiestas de Navidad. Este calentamiento de la superficie del océano Pacífico cubre grandes extensiones y por su magnitud afecta el clima de diferentes regiones del planeta, entre ellas el territorio colombiano.

En condiciones normales, con aguas frías en las costas americanas el régimen de lluvias es deficitario al sur del continente (Chile) y de exceso en el norte (Chocó colombiano), sin embargo en condiciones del Niño, hay fuertes lluvias en las zonas secas y escasez de estas en las zonas húmedas, lo cual genera inundaciones en vastas zonas áridas y sequías en las zonas que normalmente están bien drenadas.

Las sequías son el detonante para incendios forestales, pérdida de cosechas y reducción del nivel de embalses, a la vez que las fuertes lluvias en el sur provocan inundaciones, derrumbe y avalanchas que dejan gran cantidad de víctimas y pérdidas económicas.

¿Qué tan antiguo es el Niño, cómo empezó a operar y con qué frecuencia se presenta? Son algunas de las preguntas que se hace la comunidad científica. Hoy se considera que el fenómeno se inicio hace aproximadamente 7 mil años, a pesar de que existen evidencias geológicas que lo ubican 13 mil años atrás. Para los colombianos el nacimiento del Niño tuvo lugar en 1992, cuando fue el responsable de un racionamiento eléctrico que se vivió por más de un año.

En su reaparición en 1998 fue considerado el más destructivo en 150 años con miles de víctimas, centenares de miles de damnificados y billones de dólares en pérdidas en numerosos lugares del planeta.

¿Qué nos espera con el Niño que llega? ¿Estamos preparados para no repetir experiencias negativas del pasado? ¿Cuánto durará: siete meses, un año? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora en Medellín en octubre, mes de lluvia, estamos disfrutando de días muy calurosos y algunas noches de lluvia.

Una súplica: incrementar el ahorro de agua y energía. Recordemos las molestias y perjuicios del racionamiento de 1992. Participemos activamente para que se minimicen.

Por Agenda del Mar www.agendadelmar.com

 
 
 
     
 
 

Malpelo, patrimonio natural de la humanidad

 

Malpelo fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas

 

Por Agenda del Mar / www.agendadelmar.com

 

Una noticia que mereció solo un pequeño despliegue en los medios se encargó de contarnos a los colombianos que un islote rocoso situado a 500 kilómetros de la costa pacífica fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, el miércoles 12 de julio. Ese día Isla Malpelo entró a formar parte de los 162 sitios que ostentan el título a nivel mundial y la segunda área en el país, junto con el Parque Nacional Natural Los Katíos, declarado en 1994.

 
   
  
   
 

La historia de Malpelo tiene referencias desde 1542 cuando se menciona en las notas de viaje de Cristóbal Vaca de Castro administrador colonial de España en Perú, como un islote rocoso que los marineros llamaron “Mal Pelo”; aparece dibujada en el mapa mundial de 1550 que reposa en el BritishMuseum con el nombre de Ye Mallabry, asociado luego al término malabrigo (inhóspito). Perteneció al territorio español, luego al Perú y más tarde se convirtió en territorio colombiano.

El archipiélago de Malpelo es la cúspide de una cordillera volcánica submarina cuyas paredes descienden hasta los 4 mil metros de profundidad. Lo forman una isla principal y 12 peñascos que abarcan 3.5 km2 de superficie terrestre y 8.757 km2 de mar territorial. El lugar donde se encuentra le confiere a Colombia límites marítimos con Costa Rica y hace posible que el mar territorial y su zona económica exclusiva se extiendan 200 millas más al oeste de las islas; el área generada a partirde su localización nos ofrece un nuevo espacio con abundantes recursos naturales y la vecindad con otras naciones.

Algunos comparan su superficie con un paisaje lunar, carente de vegetación, pero la realidad le cuenta a la comunidad científica una cosa muy diferente: la permanente humedad y el guano de las aves marinas, han permitido formar sobre las plataformas parches de vegetación, dominados por algas, líquenes, musgos, helechos y algunas gramíneas. La fauna terrestre está conformada principalmente por un cangrejo, tres especies de lagartos y unas 60 especies de aves marinas. La isla y los peñascos sirven de refugio a la colonia más grande del mundo del piquero enmascarado (Sula granti); esto lo ha convertido en el ave emblemática de Malpelo y dio el nombre al barco de patrullaje de la armada ARC Sula, que realiza el control y la vigilancia del área protegida.

Las aguas del santuario están habitadas por infinidad de especies con un gran número de individuos. Para los buzos es un deleite observar cardúmenes de atunes, bravos, jureles, delfines, pargos y otros organismos arrecifales. Algo especial, la gran cantidad de tiburones martillo, aletiblanco, solrayo y otros asiduos visitantes como el tiburón ballena y las mantas diablo. El ecosistema oceánico protegido incluye más de 394 especies de peces.

 
 

 

 
  
   
 

Malpelo ha sido considerada un laboratorio viviente. Lo habitan infantes de marina que viven sobre la roca en casas prefabricadas. Sus visitantes son científicos o buzos avanzados que llegan desde diferentes lugares del mundo, atraídos por la riqueza del mar.

La mayor amenaza: La pesca ilegal realizada por embarcaciones nacionales e internacionales. Sus grandes defensores y amigos: La Fundación Malpelo, La Armada Nacional, el Sistema de Parques Nacionales, Conservación Internacional Colombia, los científicos nacionales y extranjeros que hacen investigaciones y monitorean las especies y ecosistemas del lugar.

Cabe destacar el proyecto sobre movimiento de tiburones martillo a través de telemetría acústica y satelital. Todos los programas están encaminados a apoyar efectivamente la protección, la investigación, la educación, el control y la vigilancia del santuario de fauna y flora Malpelo, cuyo verdadero propietario es la humanidad.

 
 
 

Un deporte para la familia

De la edición impresa (Edición 324)

La práctica de la navegación a vela existe desde hace mucho tiempo en Colombia. En el mar, las represas y lagunas están sus escenarios. El Caribe, Guatapé, la Mesa de los Santos, Calima, son algunos de ellos.

El Club de Vela de Antioquia y sus navegantes quieren que se convierta en un deporte popular que se pueda realizar en sitios como el Parque Norte y el Parque de los Salados en la Fe. Su meta es crear para los niños escuelas de vela que cuenten con pequeños veleros llamados Optimist.

No se trata de un deporte costoso; con una pequeña inversión se aprende a navegar y se puede obtener un velero que puede usar por muchísimos años.

El primer contacto es muy sencillo: llegar hasta la sede del Club de Vela en Guatapé y enterarse de sus programas. Se dará cuenta de que hay oportunidad para todas las edades: niños, papá y mamá, amigos, familiares. Lo mejor: el viento y el paisaje los pone la naturaleza.



Julio 11, día mundial de la población

De la edición impresa (Edición 324) Por Agenda del Mar (www.agendadelmar.com)

A principios del siglo 20 la población mundial llegaba a 1.600 millones de habitantes. En julio de 1987 se estimó en 5 mil millones. Actualmente pasamos de los 6 mil millones. El crecimiento es muy rápido y provoca la alarma entre los especialistas. Estos se preguntan: ¿De dónde se sacarán recursos y espacios para tanta gente? ¿Cómo se evitará el deterioro ambiental?


Símbolos verdes de Medellín

De la edición impresa (Edición 322)

Dos lugares de la ciudad representan la lucha entre quiénes están convencidos de la necesidad de mantener y multiplicar los sitios de recreación dentro de la zona urbana y aquellos que defienden la idea de llevarlos a la zona rural. Hablamos del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe y El Zoológico Santa Fe.


Linda Calle, ¿cuál es tu papel?

De la edición impresa (Edición 320)

Centro de Acopio Municipal del Barrio Colombia, ubicado en la calle 26 Nº 44-28, dirigido por la Secretaría de Medio Ambiente.
La historia de la basura en Medellín nos cuenta que después de contaminar el río y las quebradas construimos una montaña de basura en Moravia, pasamos luego al relleno sanitario de la Curva de Rodas y finalmente a la Pradera. La responsabilidad de los servicios de aseo es de las Empresas Varias de Medellín, entidad de servicio público creada en 1964 que se encarga de recoger y disponer las más de 2.000 toneladas diarias de basura generada por unos dos millones trescientos mil habitantes que tiene la ciudad.

Publicidad
 
PAUTA: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
REDACCIÓN: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
CLASIFICADOS: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
DENUNCIAS: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.