Doña Gula
icono-tubeicono-faceicono-twitericono-instagranCONTACTOUBICACIN
Publicidad
 
Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter
 

Se me fueron las luces 

 
     
 

El susto que pasé cuando recibí la llamada del Director reclamándome la columna fue algo semejante a una salida al tablero

 
     
 

Yo imaginaba que tenía adeptos, pero no tantos. La quincena pasada, por primera vez en más de 16 años se me olvidó escribir esta columna y el asunto tomó visos de gravedad. Sea esta la oportunidad para presentar excusas a mis asiduos lectores y de manera muy especial a mis colegas editores, quienes llegaron a creer que algo grave me había pasado, pues tal y como lo he dicho, durante más de tres lustros he cumplido de manera rigurosa con mi trabajo enviando columnas desde Leticia o Lisboa aún por medios muy anteriores al inmediato y contemporáneo correo electrónico. No tengo disculpa alguna… vivo tan tranquila que creí que mi última colaboración correspondía a la edición que me tragué con mi memoria.
¡Eso sí!, el susto que pasé cuando recibí la llamada del Director reclamándome la columna fue algo semejante a una salida al tablero -en épocas de colegio- con la mente en blanco y sin la más mínima imaginación o conocimiento para argumentar ante la pregunta del severo y tirano profesor de turno. Afortunadamente mi jefe la tomó con sabia resignación y aceptó mi débil respuesta, como se acepta un plato equivocado en un pedido de restaurante. Y pongo como ejemplo este traumatismo gastronómico, pues quienes hayan trabajado en el mundo de los restaurantes sabrán reconocer que no existe mayor despelote y confusión que el causado -no solo por el plato equivocado que debiendo salir para la mesa 4 sale para la 8- sino más aun, por el comensal desprevenido, quien no reconoce el plato que solicitó, pero lo degusta y lo desaparece de forma inmediata, generando de manera involuntaria una razón más que suficiente para que el cliente de la 8 jamás vuelva al restaurante.
Aclaro: yo no mandé mi columna para otra parte… el asunto fue que yo no escribí columna porque quedé tan satisfecha con la anterior que me quedé desentendida de escrituras culinarias y a causa de mi vida sin afanes quince días me parecen ocho.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 
 
Publicidad
 
PAUTA: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
REDACCIÓN: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
CLASIFICADOS: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
DENUNCIAS: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.